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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que contar y contarlo" (Oscar Wilde). "Me he dedicado a investigar la vida y no sé por qué ni para qué existe" (Severo Ochoa).
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martes, 26 de marzo de 2024

El león del Cabo: crónica de un exterminio anunciado

 La taxonomía del león (Panthera leo) sigue hoy en día abierta a debate. Tradicionalmente se clasificaba al león asiático en una subespecie distinta de los leones africanos. A su vez, estos últimos eran separados en un puñado de variedades geográficas que ocupaban diferentes áreas del continente, a cada una de las cuales se le otorgó la categoría de subespecie. Con el paso de los años, comenzaron a surgir discrepancias entre los científicos, ya que esta clasificación no estaba basada en datos genéticos, sino en el estudio morfológico y anatómico de materiales cuya procedencia en algunos casos no había sido convenientemente acreditada. De esta manera, tras considerar que las diferencias observadas eran básicamente fruto de variaciones individuales y en todo caso, no eran achacables a importantes divergencias evolutivas, surgieron autores que creyeron más acertado agrupar a todas las variedades africanas en una misma subespecie, diferenciándolas de los leones asiáticos. Más recientemente, se han llevado a cabo estudios a nivel molecular que confirman una clara divergencia entre los leones del este y sur de África y las demás variedades geográficas. Los resultados están respaldados por varios grupos de investigación independientes, que han llegado a la conclusión, tras análisis craniométricos y genéticos, de que lo más razonable es distinguir dos subespecies:

1) Panthera leo leo. Se distribuye actualmente por África central y occidental e India. En el pasado también estuvo presente en el norte de África, sureste de Europa, oriente medio, la península de Arabia y el suroeste de Asia.

2) Panthera leo melanochaita. Poblaciones que se asientan actualmente en el sur y este de África.

El león del Cabo fue una población de leones que habitó las provincias sudafricanas de Natal y El Cabo, principalmente al sur del río Orange, pudiendo haber ocupado también algunas partes de Namibia. A pesar de conocerse desde mucho antes, el animal fue descrito en 1842 por H. Smith a partir de un ejemplar capturado en el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica). En un principio fue considerado por los zoólogos de la época como una subespecie única basándose en ciertas características físicas distintivas. Sin embargo, hoy en día se sabe que esta población de felinos estaba conectada y en intercambio genético frecuente con las demás poblaciones de leones del sur y este del continente. 

Los leones del Cabo habitaron diferentes biomas y zonas climáticas en su área de distribución, incluyendo la sabana, grandes praderas, zonas de matorrales, franjas boscosas e incluso semidesiertos, lugares en los que estos animales eran capaces de abastecerse de grandes presas. El espacio geográfico que ocuparon estos leones era básicamente la meseta interior de Sudáfrica, limitada por la Gran Escarpa, una serie de elevaciones de pendientes pronunciadas que forman el borde de separación entre las tierras altas y la zona costera.

El león del Cabo en un grabado de 1883 (fuente).

La población de leones del Cabo se vio severamente afectada por la llegada de colonos europeos y sus prácticas agrícolas desde mediados del siglo XVII. Los registros muestran que la presencia de estos animales era bastante común en las proximidades de Ciudad del Cabo durante el siglo XVII. Los boers o afrikaners, de origen neerlandés, fueron los primeros pobladores europeos que se establecieron en la zona. Con su llegada a las provincias de El Cabo en 1652, comenzaron a construir granjas para la cría de ganado. Su presencia condujo a una reducción significativa de las presas naturales de los leones, lo que los obligó a depredar sobre el ganado doméstico, como vacas y ovejas. Al perder su ganado en ataques de los leones, los colonos y tribus locales comenzaron a eliminar a los felinos. Durante el siglo XVIII su presencia aún era bastante común en las proximidades de Ciudad del Cabo, aunque sus números habían comenzado a declinar. 
La situación empeoraría aún más para estos felinos a partir de 1795, fecha en que llegaron a El Cabo los primeros británicos. Se estima que con la llegada de estos últimos, la cifra de leones del Cabo disminuyó desde 10 mil a aproximadamente 100 ejemplares en unas pocas décadas.
A medida que los asentamientos de los europeos iban creciendo, el hábitat natural del león del Cabo menguaba, forzando así a estos animales a buscar presas entre el ganado doméstico.
La caza tuvo un gran impacto sobre la población de los leones. Durante el siglo XIX, la caza mayor era un deporte muy popular entre los colonos. Los europeos diezmaron las poblaciones de presas de estos grandes felinos: antílopes, cebras, jirafas, búfalos... Y por supuesto los propios leones se encontraban entre los trofeos de mayor prestigio para los cazadores.
En conjunto, todos estos factores llevaron a la población de leones del Cabo a un declive del que ya no fue capaz de recuperarse. Aunque no se sabe con total precisión, se piensa que el último león de la provincia de El Cabo fue abatido en 1858. El último ejemplar del que se tiene registro, fue abatido en la provincia de Natal por el general del ejército británico John Jarvis Bisset en 1865. 

Esta es la única imagen que se conserva de un león del Cabo aún en vida. Fue tomada hacia 1860 en el Jardin des plantes de París (fuente).

El león del Cabo era el más grande y pesado de los leones subsaharianos. Un macho adulto podía llegar a pesar alrededor de 230 kg. La longitud desde la cabeza al extremo de la cola alcanzaba casi tres metros y la altura en la cruz podía sobrepasar el metro. Una de sus características más distintivas era su melena: larga, abundante y casi enteramente negra, excepto por un anillo de color pardo alrededor de la cara. El extremo de las orejas era igualmente más oscuro. Debido a este color, también eran conocidos como leones de melena negra. Al igual que en el león del Atlas, su melena se extendía por el abdomen.  
La distintiva coloración de su melena y su mayor tamaño fueron dos de las características apreciables a simple vista por las que en un principio se separó a estos leones en una subespecie propia. Si bien muchos ejemplares parece que tenían melena de color negro, se han conservado registros de leones del Cabo con un color de la melena pardo, más parecido al de la mayoría de leones de otros lugares. De igual modo, existen leones actuales pertenecientes a diferentes grupos geográficos con melena negra. Aunque se trataba de un rasgo más común entre los leones del Cabo, no era exclusivo de ellos.
La melena oscura parece haber estado relacionada con una mejor adaptación de estos leones a las condiciones ecológicas específicas de la región del Cabo. Podía servir por ejemplo para un mejor camuflaje con el entorno. Se piensa que también tenía un papel en la comunicación con sus congéneres. Incluso podría haber tenido importancia en la termorregulación de estos animales. 

Este es el aspecto que mostraría un león del Cabo tipo, según la descripción de 1842 (fuente).

Un estudio reciente (marzo de 2024), parece contradecir algunas de las creencias que se tenían acerca del aspecto físico de estos leones. Dicho estudio, publicado en la revista científica Journal of Heredity y liderado por investigadores de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, ha comparado la diversidad genética del león del Cabo con la de leones modernos distribuidos por 13 países africanos diferentes. Un hecho importante, es que esta investigación representa la primera comparación exhaustiva del genoma completo del león del Cabo con el de varias poblaciones de leones actuales. Estudios previos en este sentido, se habían limitado al análisis de segmentos concretos del ADN de los felinos extintos. Aún así, consiguieron arrojar las primeras pistas de que estos leones no eran tan distintos del resto como inicialmente se pensó.
El equipo de investigación extrajo muestras de los cráneos de dos especímenes de león del Cabo albergados en el Field Museum de Chicago (Illinois). Dichos cráneos habían formado parte entre 1828 y 1838 de dos ejemplares completos expuestos en la Universidad de El Cabo. El hecho de poder trazar su procedencia supuso una ventaja para los investigadores, ya que, como ellos mismos admitieron, al saberse con exactitud su origen (al contrario que el de otras muchas muestras alrededor del mundo), se trataba de leones con pedigree a los que poder aplicar las técnicas más recientes de análisis genómico.
Las muestras extraídas de los dos cráneos fueron comparadas con los genomas mitocondrial y nuclear de otros 53 leones africanos. El estudio encontró que el genoma de los leones del Cabo era más diverso de lo esperable y se identificaron semejanzas con otros leones tanto de la zona sur como del este de África. Se sabe de esta manera que muchas de las características que poseían los leones del Cabo, están hoy en día presentes en las poblaciones de leones contemporáneos de estos lugares del continente. 
Una de las cosas que más sorprendió a los investigadores fue que, a pesar de proceder ambos cráneos de leones que habitaron áreas bastante cercanas, mostraban unos linajes tanto mitocondrial como nuclear bastante diferentes, lo que demostraba que los leones del Cabo eran genéticamente diversos.
Otro descubrimiento importante de la investigación fue que estos leones mostraban una alta heterocigosidad y no mostraban señales de endogamia. Según los autores, esto es debido a que estos felinos fueron cazados y exterminados en un periodo tan corto que no tuvieron tiempo suficiente para acumular en sus genomas signos típicos de un tamaño efectivo poblacional demasiado pequeño (lo cual sucede comúnmente en poblaciones en declive).
La variabilidad genotípica observada en el león del Cabo llevaría aparejada una variabilidad fenotípica, es decir, no todos los animales tenían el mismo aspecto físico. Esto incluye como es lógico el color de la melena. No todos tenían necesariamente una melena tan oscura. Esto último encajaría con descripciones alternativas de estos felinos, como por ejemplo las proporcionadas por los pueblos nativos de su área de distribución y mostraría discrepancias con la imagen que se tenía de ellos basada en la descripción del animal a partir de un único ejemplar.

Dibujo de un león del Cabo obra del artista neerlandés Rembrandt alrededor del año 1650 (fuente).

El descubrimiento de las comentadas semejanzas genéticas entre los leones del Cabo y otras poblaciones de leones del sur y este de África, abre la puerta a posibles intentos de "resurrección" de estos felinos. La preservación y potenciación de caracteres distintivos mediante programas de cría en cautividad, asoma en el horizonte como una opción bastante plausible (al igual que se está haciendo con otras especies). Desde hace años se están llevando a cabo algunos intentos en este sentido. Por ejemplo, el protagonizado por el sudafricano John Spence, a quien su búsqueda de posibles descendientes de leones del Cabo trasladados a zoos europeos le llevó en 2001 hasta Novosibirsk (Siberia). Allí se hizo con varios cachorros que envió al zoológico de Ciudad del Cabo para su análisis genético, sin haber arrojado resultados concluyentes. Otro ejemplo es la búsqueda de descendientes de estos leones por parte del aventurero Forrest Galante en el sur de Zimbabue. 

Por otra parte, unos cuantos museos alrededor del mundo, conservan aún especímenes de estos leones, en algunos casos el animal completo disecado y en otros casos partes del animal, como su cráneo. Pueden citarse como ejemplos los Museos de Historia Natural de París y Londres, el Museo Transvaal de Sudáfrica y otros museos similares en Países Bajos, Suecia o la República Checa. Los ejemplares depositados en ellos son de gran utilidad como proveedores de muestras para estudios basados en análisis genéticos.

A pesar de su aparente extinción, el león del Cabo sigue muy presente en la memoria colectiva y en la cultura popular de distintos pueblos. Su reputación de animal mítico y majestuoso, asegura que su legado pase de generación en generación y no caiga en el olvido.

Más información sobre el león del Cabo:















sábado, 27 de agosto de 2016

El marozi, ¿león moteado de montaña?

El primer encuentro documentado con el marozi data de 1931, cuando un granjero de nombre Michael Trent abatió dos leones moteados de pequeño tamaño en la cordillera de Los Aberdares (Kenia) a una altitud de unos 3.000 metros. Dichos leones fueron exhibidos como trofeos, llamando la atención del Departamento de Caza de Nairobi debido a sus inusuales pieles moteadas. Los cachorros de león tienen la piel moteada como método de camuflaje, sin embargo, pierden esas manchas al llegar a la edad adulta. Lo que llamaba la atención de estos leones, una vez que fueron examinados más a fondo, es que tenían una edad demasiado avanzada para retener un pelaje moteado.
Las primeras noticias de la existencia de leones moteados llegaron a oídos de los occidentales a través del Coronel Richard Meinertzhagan, quien había escuchado varios testimonios de los marozi entre 1903 y 1908 en las montañas de Kenia. Esos testimonios fueron entendidos más bien como un mito propio de los nativos de aquellas tierras. En 1924 el Capitán A. Blayney Percival informó haber cazado una leona y sus cachorros, los cuales eran todos moteados. Afirmó que la leona tenía una piel con rosetas bien visibles, al igual que sus cachorros. Cabía la posibilidad de que algunos individuos retuvieran sus manchas juveniles durante mucho más tiempo de lo habitual. En 1931, el Capitán R.E. Dent, guardabosques keniata a cargo de la Sección de Pesca, observó cuatro leones moteados que cruzaron el camino por delante suyo, a unos 3.000 metros de altitud. Según afirmó más tarde, parecían más oscuros y más pequeños de lo habitual, se trataba de un tipo muy diferente de león. Dent no le dio mucha importancia a este avistamiento, hasta que, unos meses después, varios de sus empleados le comunicaron que habían atrapado un animal que no era ni un león ni un leopardo, sino que parecía un cruce entre ambos. Por razones desconocidas no fueron capaces de traer de vuelta al animal, y no pudieron conservar su piel.

Idealización del marozi por Bill Rebsamen (Shukernature.com).
Volviendo al primer caso documentado, es decir, a los dos leones abatidos por Trent en 1931, eran un macho y una hembra, aunque la melena en el macho era muy escasa, casi inexistente. A partir del tamaño de las pieles se determinó que su edad era de al menos 3 años, es decir, la edad púber. Dichas pieles eran moteadas, a pesar de que los leones pierden sus manchas mucho antes de los tres años de edad. Además las manchas no mostraban signos de decoloración. La falta de un esqueleto, o al menos de un cráneo, hizo que los funcionarios del Departamento de Caza keniata no pudieran llegar a un veredicto acerca de la edad exacta o la especie a la que pertenecían los dos ejemplares. Kenneth Gandar Dower, un cazador de caza mayor, examinó las pieles de Trent y escribió sobre ellas: "Parecen pertenecer a leones de 2 ó 3 años. Las rosetas con las que nacen la mayoría de los leones no muestran signos de decoloración en ellos. Algunos especímenes inusualmente conservan sus manchas hasta una edad avanzada, pero no en un grado comparable a estos dos ejemplares, con rosetas no sólo distribuidas por las piernas y los flancos, sino por todo el cuerpo." 

Precisamente Kenneth Dower fue el primero en liderar una expedición para encontrar al marozi, convencido de que debía existir en la región una especie de felino aún desconocida para la ciencia. Sin embargo, en sus expediciones, Dower sólo fue capaz de encontrar rastros y otras pruebas circunstanciales de la existencia de estos animales. Las huellas de mayor tamaño que encontró eran demasiado grandes para tratarse de un leopardo, pero demasiado pequeñas para pertenecer a un león, y no encajaban con la hipótesis de un león joven, ya que aquellos animales parecían haber estado acechando a un búfalo, por tanto debía tratarse de ejemplares adultos. No mucho tiempo después, fueron encontradas nuevas huellas a una altitud de unos 3.800 metros. Tras examinarlas, se determinó que pertenecían a un macho y una hembra de marozi, entre otras cosas debido a la gran altura a la que fueron encontradas. Un guía keniata de la expedición había descrito a Dower su encuentro con dos marozi un par de semanas atrás. Según él, eran un macho y una hembra que se encontraban jugando al sol y eran más pequeños y más esbeltos que sus parientes de las llanuras.

Piel de uno de los leones moteados cazados por Trent. Publicada en el libro "The spotted lion" de Kenneth Gandar Dower (1937).
La publicación del libro "El león moteado" por Dower atrajo gran atención y sacó a la luz nuevas pruebas. La más interesante vino de la mano de G. Hamilton Snowball, quien recordó en una carta a la revista "The Field" una aventura vivida en la cordillera de Los Aberdares. Había abatido un animal que en principio parecía ser un leopardo, sin embargo, se dio cuenta de que era demasiado grande y oscuro. Sus guías nativos le indicaron que se trataba de un damasia, no de un chui (leopardo). Según ellos, era tan diferente de un leopardo, como un león lo era de un marozi. Hamilton les preguntó qué era un marozi y ellos inmediatamente le respondieron que se trataba de un animal más pequeño que un león, que generalmente era visto en parejas, aunque esto ocurría en pocas ocasiones y normalmente a gran altitud. Más tarde, en la primavera de 1923, Hamilton asegura haber visto junto a sus guías nativos a dos marozi a una altitud de unos 3.500 metros. Los guías reconocieron inmediatamente a los animales, quienes asustados por los humanos, se escondieron rápidamente en la espesura del bosque. Investigaciones posteriores dieron a conocer que los nativos hacían una clara distinción entre simba (león) y marozi (león moteado de montaña). Afirmaban que los leones nunca subían a tales alturas, sin embargo las altas montañas eran el hábitat del marozi.

HIPÓTESIS SOBRE EL MAROZI

1) Híbrido entre especies. Los casos de hibridación entre un león y un leopardo están bien documentados en cautividad, y la descendencia muestra unos rasgos que encajan bastante bien con el aspecto que debe tener un marozi. Sin embargo, no se ha documentado el cruzamiento entre estos animales en estado salvaje, donde se supone que sería mucho más difícil debido a varias razones, como el diferente estilo de vida de ambas especies.

Aspecto de un leopon (híbrido entre leopardo y león). Foto de Kent Gavin (Shukernature.com).

2) Aberración genética. El aspecto del marozi puede ser el resultado de la expansión de un gen recesivo en una población de leones como consecuencia de una elevada tasa de endogamia. Esta mutación haría que los leones retuviesen sus manchas en la edad adulta y sería causa también del menor tamaño de los individuos. Sin embargo, esto no explicaría su preferencia por el bosque en lugar de sabana, ni las elevadas altitudes en las que habita.
Robert Foran, en un artículo publicado en "The Field" en 1950, sugiere que podría tratarse de ejemplares de león somalí (Panthera leo somalica), una variedad de león más pequeña, más pálida y con melena más escasa que otros leones africanos, que habrían establecido una población en la región de Los Aberdares (Kenia) y entre los cuales habría algunos individuos aberrantes que retendrían una piel moteada en la edad adulta.
Según el zoólogo Karl Shuker, se trata de la evolución de una versión de montaña del león, especialmente adaptado a vivir en los bosques, en los cuales su pelaje moteado, menor talla y la casi ausencia de melena en el macho, serían caracteres favorables para tener éxito en la caza en dicho tipo de hábitat.

3) Individuos subadultos. Parece no ser una hipótesis muy consistente, debido a que se han encontrado ejemplares de edad adulta que retenían su pelaje moteado.

4) Un nuevo taxón. El criptozoólogo belga Bernard Heuvelmans, propuso en 1955 que el marozi era una nueva especie, a la que bautizó con el nombre de Leo maculatus.


Otra imagen de un leopon (Messybeast.com).
Actualmente el marozi es poco recordado y puede que no haya sobrevivido más allá de la mitad del siglo XX, ya que desde los años 40-50 de dicho siglo los informes sobre avistamientos son prácticamente inexistentes.


Más información sobre el marozi:

Vídeo sobre el marozi (youtube)

http://messybeast.com/genetics/lions-spotted.htm

Híbridos entre especies de felinos

http://www.lairweb.org.nz/tiger/marozi.html

El marozi y otros felinos misteriosos en el blog de Karl Shuker

Híbridos entre leopardos y leones


martes, 30 de septiembre de 2014

El león del Atlas

El león del Atlas, también llamado león bárbaro o león de Berbería (Panthera leo leo), Linneo, 1758, fue una "subespecie" de león que habitó el norte de África hasta bien entrado el siglo XX y que actualmente se encuentra extinta en estado salvaje.

La separación de los leones en diferentes subespecies es desde hace tiempo motivo de debate entre los expertos, no habiendo unanimidad al respecto. Algunos autores hablan de hasta 7 subespecies de leones africanos, sin embargo, las diferencias genéticas que se han encontrado son tan pequeñas, que la tendencia actual es más bien el agrupamiento de todas las variedades subsaharianas en una misma subespecie (la subespecie africana). Por otra parte, en la India sobrevive aún el león asiático, considerado una subespecie distinta a la anterior. Recientes investigaciones genéticas y morfológicas han mostrado que el león del Atlas es ligeramente diferente del león asiático, y claramente diferente del resto de leones africanos, es decir, de los leones subsaharianos (Hemmer & Burger, 2005; Barnett et al., 2006; Burger & Hemmer, 2006). Este descubrimiento da pie a que el león del Atlas pueda ser considerado una subespecie en sí mismo, por lo que tendríamos 3 subespecies distintas de leones: el león africano (poblaciones subsaharianas); el león asiático (actualmente sólo en una reserva del noroeste de India); y el león del Atlas (al norte del Sáhara).

Si bien en la actualidad se considera que no quedan ejemplares en estado libre, son numerosos los zoológicos alrededor del mundo que aseguran poseer en sus instalaciones leones del Atlas de "pura raza", por lo que la subespecie no se considera extinta en cautividad, aunque dicha pureza aún deba ser comprobada en muchos casos.

León del Atlas fotografiado en 1893 en Argelia por Alfred Edward Pease. Fuente: Wikimedia Commons / Encyclopedia of Life.

Basándose en estudios de distancia genética, O´Brien y colaboradores (1987), determinaron que los leones norteafricanos y asiáticos se separaron de las poblaciones subsaharianas hace unos 100.000 años, lo cual se considera una fecha demasiado reciente como para que hubieran evolucionado incompatibilidades reproductivas.

Las poblaciones de león del Atlas se distribuían por la parte más septentrional de África, ocupando una franja al norte del Sáhara que iba desde Marruecos hasta Egipto, aunque se piensa que la densidad de estos animales era mayor en la parte occidental de su rango de distribución, es decir, en la zona de Marruecos, Argelia y Túnez. El número de efectivos de la subespecie empezó a decrecer seriamente bajo el dominio del Imperio Romano. Se sabe que miles de estos animales fueron llevados desde el norte de África hasta otros territorios del Imperio con la finalidad de que actuasen como rivales de los gladiadores en el Coliseo Romano y escenarios similares. Además, la posesión de leones era sinónimo de poder, por esta razón emperadores como Julio César o Pompeyo llegaron a reunir varios centenares de ejemplares. Tras la caída del Imperio Romano, y después de un breve periodo de dominación de los Vándalos y el Imperio Bizantino, se establecieron en la zona los Árabes hacia el año 600 D.C. La población de leones disminuía en la misma medida que aumentaba la presencia Árabe. Estos animales eran vistos como una amenaza por los pobladores humanos, y era ofrecida una recompensa por cada león eliminado.
Pero la mayor amenaza para los leones del Atlas se produjo con la llegada al norte de África de los cazadores europeos durante los siglos XIX y XX. Guías locales se encargaban de seguir la pista de los leones en las montañas contribuyendo a su caza deportiva o a la captura de ejemplares para colecciones zoológicas o museos. De esta manera los leones fueron desapareciendo de distintas partes del norte de África. En el oeste de Libia se extinguieron en una fecha tan temprana como 1700. El último león conocido en Túnez fue abatido en 1891. En Argelia, más de 200 leones fueron eliminados entre 1873 y 1883. El último avistamiento data oficialmente de 1893, aunque hay indicios de que un león puede haber sido abatido en dicho país mucho más recientemente, concretamente en 1943. En Marruecos sobrevivieron hasta bien entrado el siglo XX. Si bien algunas fuentes apuntan a 1922 como la fecha en que se dió muerte al último ejemplar, hay registros de un animal abatido en 1942 en la Cordillera del Atlas.

León de Berbería (1898). Fuente: Wikimedia Commons / Encyclopedia of Life.

La fecha exacta de la extinción en estado salvaje del león del Atlas es desconocida y de hecho podría ser bastante más tardía de lo que se viene especulando. De acuerdo con un estudio de investigación publicado en Abril de 2013 en la revista científica PLOS ONE, estos leones podrían haber sobrevivido en lugares remotos de Marruecos y Argelia varias décadas más, posiblemente hasta 1965. Sus autores se entrevistaron con personas de edad avanzada de zonas poco accesibles de Argelia con el objetivo de conocer testimonios de primera mano acerca de avistamientos del animal en fechas posteriores a su supuesta extinción. Algunos de los testigos entrevistados hablaron sobre avistamientos de leones ocurridos en su infancia, mientras que otros hablaron sobre historias contadas por sus padres u otros familiares. El testimonio de avistamiento más tardío recogido por el equipo científico ocurrió en 1956 en una zona boscosa de Argelia, cuando varias personas vieron a un león desde un autobús. Una vez recogieron suficientes testimonios, los autores recurrieron a un modelo estadístico que infiere la fecha más probable de extinción de una especie a partir de la fecha del último avistamiento. Tras el análisis estadístico de los datos recogidos, Simon Black y sus colaboradores en la investigación llegaron a la conclusión de que la fecha más probable de extinción en Marruecos es 1948, mientras que en Argelia es 1958, y teniendo en cuenta el margen de error estadístico podrían haber sobrevivido hasta 1965 y 1962 en ambos países respectivamente.

En este vídeo pueden verse imágenes de los leones del Atlas que viven en el zoo de Rabat (Marruecos):



Como ya se ha señalado, a pesar de que en estado salvaje se da por hecho que no quedan leones al norte del Sáhara, numerosos zoológicos de distintas partes del mundo afirman conservar ejemplares. Durante los años 20, y ante el temor de que la subespecie pudiera extinguirse, la Familia Real marroquí reunió una manada en cautividad. Este grupo de leones recibió el nombre de "Leones Reales". Con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida, el Rey Hassan II ordenó construir un nuevo recinto en Temara, cerca de Rabat, donde fueron trasladados. En 1973 estas instalaciones acabarían convirtiéndose en el zoo de Rabat. En 1974 los zoólogos alemanes Leyhausen y Hemmer advirtieron muchas de las características morfológicas del león de Berbería en algunos de los "Leones Reales". Hoy en día el zoológico de Rabat cuenta con unos 30 leones de este tipo en su colección. Poseen el aspecto del león del Atlas y un pedigrí que los avala por ser descendientes de la manada Real, sin embargo, algunos expertos dudan de que sean leones de Berbería puros y piensan que son resultado de la hibridación con leones subsaharianos. Para confirmar su pureza genética sería necesario llevar a cabo tests genéticos muy costosos económicamente, y otro problema sería el material de referencia para dichas pruebas. El material de confianza del que se dispone son los huesos y pieles de ejemplares conservados en museos que superan 140 años de antigüedad en la mayoría de los casos, por lo que una comparación del genoma completo no es posible actualmente. En un estudio publicado en "Conservation Genetics" en 2005, se utilizaron secuencias de ADN mitocondrial (el cual recordemos que se transmite sólo por vía materna a la descendencia) extraído de especímenes de museos, para comprobar la pureza de 5 de los "Leones Reales", y se llegó a la conclusión de que su ascendencia materna no estaba formada por leones del Atlas.

Un supuesto león del Atlas actual en el zoo de Olomouc (República Checa). Foto del Dr. Noboyuki Yamaguchi.

Quizás la característica más llamativa del león bárbaro sea la melena de los machos. Ésta se extiende más que en otros leones, cubriendo el cuerpo detrás de los hombros y el abdomen. Su color es más claro alrededor de la cara y se va oscureciendo hacia las partes posteriores. Las hembras no poseen melena. Se ha comprobado que no sólo los genes influyen en el desarrollo de la melena, también lo hacen factores ambientales como el clima, por lo tanto, tratar de identificar un león del Atlas basándose sólo en la melena puede llevar a engaño. El penacho de la cola está bien desarrollado. En cuanto al tamaño, es la subespecie de león más grande: los machos pueden llegar a medir más de 3 metros 30 centímetros de longitud y pesan entre 230 y 270 kg., mientras que las hembras alcanzan entre 140 y 160 kg. de peso.
Entre sus presas habituales se encontraban diversos tipos de ciervos, antílopes, cabras salvajes, jabalíes, asnos salvajes, incluso en ocasiones atacaban rebaños de ovejas, vacas o caballos domésticos. Se sabe que eran menos sociables que otros leones. Vivían solos u ocasionalmente en parejas. Esta menor sociabilidad era debida probablemente a la escasez de alimento en su área de distribución. Otra diferencia con los leones subsaharianos es que el león de Berbería habitaba los bosques (sobre todo pinares) de las regiones montañosas norteafricanas, mientras que sus parientes habitan principalmente la sabana. Machos y hembras sólo se juntaban en el periodo reproductor, que se piensa que era en Enero. La gestación dura alrededor de 110 días, tras lo cual nacen de 1 a 6 cachorros, siendo 3-4 lo más habitual.

León fotografiado en 1925 en la cordillera del Atlas en un vuelo entre Casablanca y Dakar. Es el último documento visual que se tiene de estos leones en libertad. Fuente: PLOS ONE.

Entre los zoológicos que afirman poseer leones del Atlas se encuentran el de Rabat (Marruecos), Madrid (España), Tampa (Estados Unidos) y Addis Abeba (Etiopía) por poner algunos ejemplos. Varios proyectos intentan identificar ejemplares puros para posteriormente reintroducirlos en libertad. En 1978 un proyecto para reintroducir al león en la Cordillera del Atlas fue abortado antes de que se llevara a cabo. Un proyecto más ambicioso es el que intentó llevar a cabo la organización Wildlink International junto a la Universidad de Oxford, el llamado "The Atlas Lion Project". El proyecto estaba liderado por el Dr. Noboyuki Yamaguchi e intentaba reunir los fondos necesarios para localizar descendientes de leones del Atlas puros en distintos zoos del mundo y a continuación iniciar un programa de cría selectiva con la intención de ser reintroducidos en su hábitat natural. Se llegaron a identificar alrededor de 60 animales, pero finalmente el proyecto tuvo que ser suspendido por razones económicas.

Más información sobre el león del Atlas:

http://www.petermaas.nl/extinct/speciesinfo/barbarylion.htm#selectivebreeding

http://en.wikipedia.org/wiki/Barbary_lion

El león del Atlas en Encyclopedia of Life

http://www.animalesextincion.es/articulo.php?id_noticia=282

http://bigcatrescue.org/barbary-lions/

http://blogs.scientificamerican.com/extinction-countdown/2013/04/22/when-did-the-barbary-lion-really-go-extinct/

http://www.aspinallfoundation.org/animals/big-cats/barbary-lion

http://www.ibtimes.co.uk/extinct-barbary-lions-africa-could-be-back-life-soon-1443182

http://beinglion.com/barbary-lions.php

http://www.nhm.ac.uk/nature-online/collections-at-the-museum/museum-treasures/barbary-lion-skull/index.html

http://www.belfastzoo.co.uk/ZooHome/Animals/1652.aspx

http://dinosaurs.about.com/od/mesozoicmammals/p/Barbary-Lion.htm

"Este post participa en la XXXIII edición del Carnaval de Biología, que hospeda@CEAmbiental en su blog Consultoría y Educación Ambiental" 




lunes, 25 de febrero de 2013

El león asiático

El león (Panthera leo), Linnaeus, 1758, es el segundo felino de mayor tamaño del mundo (después del tigre). No hay consenso entre los expertos acerca del número de subespecies en que se divide la especie, si bien basándose en análisis genéticos (O´Brien et al., 1987; Dubach et al., 2005) tiende a aceptarse en la actualidad que todos los leones africanos forman una única subespecie diferenciada de su pariente el león asiático o león indio, el cual constituiría la otra subespecie.

León asiático macho. Asiaticlion.org.

 Sin embargo otros autores reconocen varias razas diferentes de leones africanos. Llegaron a proponerse hasta 12 subespecies, sin embargo este reconocimiento estaba basado en variaciones morfológicas observadas en muchos casos en materiales cuyo origen se desconoce y en todo caso, muchas de esas diferencias podrían responder a la variabilidad morfológica entre distintos individuos sin que necesariamente representen razas geográficas diferentes. En un estudio reciente, se han encontrado diferencias genéticas que evidenciarían que los leones del oeste y centro de África estarían más estrechamente relacionados con el león asiático que los leones del sur y este de África (Bertola et al., 2011).

El reconocimiento de varias subespecies de leones africanos no está basado en análisis genéticos, sino que se basa en diferencias morfológicas observables a simple vista. De esta manera, Haas y colaboradores (2005), reconocen 5 subespecies africanas actuales de leones, más otras 2 ya extintas:

Subespecies de Panthera leo reconocidas por Haas y colaboradores en "Mammalian species" (2005). Wikipedia.org.

El león asiático (Panthera leo persica), Meyer, 1826, también conocido como león indio, león persa o león indostánico, ocupó antiguamente un extenso área de distribución que abarcaba desde la actual Grecia hasta el Asia central. En la actualidad sólo existe una población en estado salvaje localizada en el bosque de Gir y alrededores, en la zona sur del estado de Gujarat (oeste de India). Se trata de uno de los felinos más amenazados del mundo, ya que el último censo realizado (2010) arrojó un total de 411 efectivos. La subespecie está catalogada en la categoría de "Peligro de extinción" (EN) por IUCN Red List, ya que a pesar de que el número de estos animales se ha incrementado ligeramente en los últimos años, el tamaño de la población sigue siendo demasiado pequeño y su supervivencia podría verse comprometida a causa de hechos impredecibles, como puede ser una epidemia o un gran incendio forestal. Precisamente como consecuencia de este aumento en el número de individuos, la población ha rebasado recientemente los límites del Área Protegida por las autoridades, con lo que está aumentando el número de incidentes debidos a la caza furtiva. En 2007 se informó acerca de 34 animales asesinados (Jackson, 2008). El censo de 2010 estimó que algo más de 100 individuos viven fuera del área protegida de Gir, expuestos a caer presa de los furtivos.

En el siguiente enlace puede consultarse la evolución de la población de leones asiáticos desde 1963 hasta 2010:
http://www.asiaticlion.org/population-gir-forests.htm

Vídeo en el que se ve a un león asiático macho cazando una cabra portada por los guardas forestales:




El Área Protegida de Gir consta de 1.421 kilómetros cuadrados, de los cuales 258 constituyen el Parque Nacional, el cual a su vez se encuentra dentro de un "Santuario" para la subespecie de 1.153 kilómetros cuadrados. Este área fue creada en 1965 por las autoridades exclusivamente para evitar la extinción de los últimos leones asiáticos. En el interior del Parque Nacional está prohibida toda actividad humana, y en la extensión que ocupa el Santuario sólo el Pueblo de los Maldharis tiene el permiso de las autoridades para utilizar estas tierras como pasto para su ganado. A su vez, existen otras 2 áreas protegidas: los Santuarios de Mitiyala y Girnar. Estas 2 áreas se encuentran bordeando el Área Protegida de Gir. Además está siendo establecido un nuevo Santuario cercano al Bosque de Barda, el cual serviría como un hogar alternativo para los leones de Gir.

Familia de leones asiáticos en el bosque de Gir. Wikipedia.org.

El área de distribución de los leones asiáticos comprende grandes extensiones de bosque seco caducifolio, bosque espinoso y sabana. La parte oriental de este área es más seca, recibe unos 650 mm anuales de precipitación y la vegetación predominante es la acacia espinosa de sabana. La parte occidental recibe alrededor de 1.000 mm de precipitaciones al año.

Los leones asiáticos son un poco más pequeños que los leones africanos. El peso máximo que alcanza el macho es de 190 kg y la hembra 120 kg. La altura en los hombros es de unos 110 cm y la longitud total del macho (incluyendo la cola) puede llegar a 290 cm. Una característica morfológica destacada es que poseen un pliegue longitudinal de la piel a lo largo de su vientre, carácter difícil de observar en el león africano. Otro rasgo que distingue al león asiático del africano es la melena. Al igual que ocurre en el león africano sólo los machos de león asiático tienen melena, pero ésta es bastante menos voluminosa que en su pariente africano, de tal manera que los oídos siempre quedan a la vista. En cuanto al cráneo, la cresta sagital está más desarrollada en el león asiático y el área post-orbital es más corta que en el león africano. Los leones asiáticos muestran menos variabilidad genética que los africanos.

Macho de león indio. Encyclopedia of Life.

Los leones asiáticos viven en manadas, pero muestran un menor grado de sociabilidad que sus parientes africanos. El tamaño de las manadas suele ser menor que en estos últimos, y al contrario de lo que sucede en el león africano, los machos de león asiático generalmente sólo se reúnen con las hembras de su manada para el apareamiento o para cazar presas de gran tamaño.

Las presas más habituales del león indio son los ciervos (ciervo axis y ciervo sámbar especialmente), antílopes, jabalíes y búfalos indios. Pero el ganado doméstico de los Maldharis siempre ha formado una parte importante de la dieta de estos leones. Un estudio llevado a cabo por R. M. Naik, Ravi Chellam y A. J. T. Jonhsingh en 1993 mostró que un 36% de las presas capturadas por estos leones eran ganado doméstico.

La población de leones asiáticos de los zoos de Norteamérica y Europa deriva de tan sólo 7 individuos, de los cuáles 2 eran de origen africano (O´Brien et al., 1987). Hasta hace poco, los leones asiáticos cautivos en zoos de India eran cruzados con leones africanos confiscados a los circos, lo cual hacía que se perdiese su pureza genética. En la actualidad ya no se realiza esta práctica en los zoológicos de India, lo cual ha permitido que parques zoológicos de Europa y América vuelvan a importar leones asiáticos para su cría en cautividad.

En este vídeo puede verse el encuentro de un grupo de turistas con un macho de león en su hábitat natural:




Enlaces de interés:

Documental (en inglés) titulado "Los últimos leones de India" en 6 vídeos diferentes:

http://www.youtube.com/watch?v=dEL2f90L_kY&NR=1&feature=endscreen

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=nw6ND284puk&NR=1

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=-gDb13l4mPM&NR=1

http://www.youtube.com/watch?v=-Jv76P1cxKk

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=vjPiL6XRmvo&NR=1

http://www.youtube.com/watch?v=R48AjjfsaNU

El león asiático en IUCN Red List

http://www.asiaticlion.org/index.htm

http://en.wikipedia.org/wiki/Asiatic_lion

http://wwf.panda.org/about_our_earth/teacher_resources/best_place_species/current_top_10/asiatic_lion_.cfm

http://es.wikipedia.org/wiki/Parque_nacional_del_Bosque_de_Gir

Galería con numerosas fotos de leones asiáticos