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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo" (Oscar Wilde). "Me he dedicado a investigar la vida y no sé por qué ni para qué existe" (Severo Ochoa).

viernes, 22 de septiembre de 2017

Un búfalo filipino en miniatura

El tamaraw, conocido en español como búfalo de Mindoro (Bubalus mindorensis, Heude, 1888), es un búfalo endémico de la isla filipina del mismo nombre. Se trata del mamífero terrestre de mayor tamaño nativo de las Filipinas, además de ser uno de los animales más escasos y menos conocidos del mundo. Su aspecto recuerda al del búfalo asiático de agua (Bubalus arnee) en muchos aspectos, excepto en el tamaño, mucho más reducido. De hecho, los análisis de ADN muestran una relación muy estrecha entre ambas especies, tanto que el tamaraw llegó a ser considerado una subespecie del búfalo de agua por algunos autores. Asimismo, muestra gran parecido con el anoa de montaña (Bubalus quarlesi) y el anoa de tierras bajas (Bubalus depressicornis), dos bóvidos nativos de Indonesia y considerados miniaturas del búfalo de agua. Tampoco debe ser confundido con el carabao (Bubalus bubalis carabanesis), una forma doméstica del búfalo de agua criada en las Filipinas.

Macho adulto de tamaraw en el Parque Nacional Mount Iglit-Baco, en la provincia de Mindoro Occidental (Filipinas). Fotografía de Gregg Yan (2012). Wikimedia Commons.

Su pequeño tamaño y sus cuernos rectos son las dos principales características que llevaron a los expertos a dar al tamaraw la categoría de especie, diferenciándolo así de su pariente el búfalo asiático de agua. Llega a alcanzar poco más de 1 metro de altura. La longitud de la cabeza y el cuerpo es de aproximadamente 220 centímetros, a los que hay que sumar 60 centímetros de cola. El peso ha sido medido sólo para las hembras, oscilando entre 180 y 300 kilogramos. La forma de los cuernos puede ser usada para distinguir los sexos. Los cuernos de los machos son más gruesos, más largos, más planos y más cercanos entre sí que los de las hembras. Además, también pueden usarse para determinar la edad de los individuos, ya que crecen a mayor ritmo que las orejas y se van separando en la base a medida que el animal madura. Tanto en machos como en hembras los cuernos crecen en "V", en contraposición a la forma de "C" en arco de los cuernos del búfalo de agua.
El pelaje del adulto es de color marrón oscuro o negro grisáceo. Pueden diferenciarse por el color los juveniles, cuyo pelaje es pardo-rojizo, con las patas de color marrón oscuro y una línea dorsal negra. Esta coloración cambia a una especie de color pizarra entre los 3 y los 4 años de edad, alcanzándose la coloración adulta a los 5 años. En la mayoría de individuos el pelaje color pizarra se oscurece, tan sólo algunas hembras adultas son más bien de color marrón. Unas marcas blancas están presentes encima de las pezuñas y en el interior de la parte baja de las extremidades anteriores. Asimismo, la mayoría de individuos presentan unas líneas de color blanco-grisáceo que van desde la esquina interior de los ojos hacia los cuernos. Algunos ejemplares pueden tener marcas blanquecinas en ambos lados de la mandíbula inferior. También puede existir una mancha blanca en la garganta.
El dimorfismo sexual es poco evidente en esta especie. Los caracteres que permiten distinguir entre machos y hembras son muy escasos, reduciéndose a las pequeñas diferencias en los cuernos, el pelaje marrón oscuro de algunas hembras adultas o el cuello más grueso en los machos que en las hembras.

Búfalo de Mindoro pastando en el Parque Nacional Mount Iglit-Baco. Fotografía de Gregg Yan (fuente).

La isla de Mindoro ocupa un área de 9.735 kilómetros cuadrados. Antiguamente, el tamaraw estaba ampliamente extendido por su territorio, pero hoy en día se encuentra únicamente en el interior montañoso de la isla, ocupando un territorio de entre 100 y 300 kilómetros cuadrados en el Parque Nacional Mount Iglit-Baco -el área protegida más grande de Mindoro, en el centro de la isla-, el Monte Aruyan -en el Municipio de Sablayan- y en el Santuario de Vida Natural del Monte Calavite -en el extremo norte de la isla-. Por tanto la especie se distribuye en tres subpoblaciones que habitan la Provincia de Mindoro Occidental. Se sospecha además que existen unos pocos grupos aislados de animales fuera de estas tres subpoblaciones. En tiempos prehistóricos el tamaraw se distribuía por otras islas de Filipinas, existiendo registros en la isla de Luzón que datan del Pleistoceno.

Área de distribución del búfalo de Mindoro

La especie se encuentra "En Peligro Crítico de Extinción" según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), debido al hecho de que en la actualidad existen menos de 250 individuos maduros y se estima que la población siga en retroceso durante sus tres próximas generaciones. Además, se cree que más del 90% del total de estos animales se encuentran en la subpoblación del Parque Nacional Mount Iglit-Baco. Las otras dos subpoblaciones albergan cada una alrededor de tan solo 20 animales.
En 1900, la población total de tamaraw se estimaba en unos 10.000 animales. En 1987 se estima que quedaban tan sólo unos 370, mientras la población total a día de hoy se sospecha que está en torno a 300 individuos -alrededor de 400 según las estimaciones más optimistas-.

Sello postal de Filipinas haciendo referencia al programa "Salvar al tamaraw" de la Far Eastern University de Manila, que pretende doblar el número de ejemplares de la especie para 2020 (fuente)

Antiguamente podía encontrarse al tamaraw desde el nivel del mar hasta altitudes superiores a 1.800 metros, habitando pastizales, claros del bosque, selvas de bambú, valles pantanosos y bosques de baja a media elevación. Actualmente la especie se encuentra confinada en áreas muy reducidas, por encima de los 200 metros de altitud. Es más frecuente encontrarlo en bosques secundarios y en mosaicos de bosque / pastizal. Los bosques de dipterocarpaceas originales de la región se encuentran sólo como restos a lo largo de las crestas calizas, donde están protegidos del fuego. La alimentación de estos animales se compone de varias especies de herbáceas y brotes tiernos de bambú.
El tamaraw ha pasado de ser un animal diurno a ser principalmente nocturno, debido a la invasión de su territorio por parte de los humanos y las consecuentes molestias generadas a la especie. Tiene por costumbre descansar entre hierbas altas o en la profundidad del bosque. Al igual que otros búfalos, le gusta revolcarse en el fango, más durante el día que durante la noche y principalmente durante la estación lluviosa.
Es un animal más solitario que otros bóvidos, especialmente los machos adultos, los cuales nunca se asocian entre ellos, tan solo con hembras durante un breve tiempo en el periodo reproductor. Se ha sugerido que esta naturaleza solitaria puede suponer una adaptación al medio boscoso, donde los grandes grupos pueden suponer un problema. Hipótesis que es reforzada por el hecho de que en determinadas zonas del Parque Nacional Mount Iglit-Baco, el tamaraw puede ser visto formando grandes grupos, debido a la relativa protección que les ofrece el entorno. Además, muestran más actividad diurna en estas zonas.

El periodo de gestación dura de 276 a 315 días, después de los cuales, nace un solo ternero. No está del todo aclarado la época en la que estos animales dan a luz. El periodo óptimo para ello sería durante la estación lluviosa de Mindoro -de Junio a Noviembre-, cuando más abunda su alimento. Sin embargo, en la zona del Monte Iglit, los informes sobre recién nacidos y animales jóvenes se restringían a los meses de Diciembre y Enero durante las observaciones realizadas en 1966. Los animales jóvenes permanecen con sus madres bastante tiempo, hasta los 2-4 años de edad. El intervalo entre parto y parto es de 2 años. La longevidad del tamaraw en la naturaleza se estima entre 20 y 25 años.



Durante el siglo XX la principal amenaza para el tamaraw fue la pérdida de territorio debido a las prácticas ganaderas y agrícolas de los seres humanos. Una amenaza derivada de la ganadería es la posible transmisión de enfermedades infecciosas a estos animales desde el ganado doméstico. Históricamente el tamaraw fue cazado tanto como trofeo de caza como para consumo de los habitantes locales, contribuyendo estas actividades a un declive importante de su población. Desde la Segunda Guerra Mundial, el incremento de la población humana, la tala de bosques, la ganadería y la extensión del uso de armas de fuego en la isla de Mindoro, han tenido un gran impacto en el número de estos animales. A partir de los años 80, la caza deportiva se ha reducido mucho debido al declive de su población y a una vigilancia y concienciación más intensas después de la creación de las zonas protegidas en su área de distribución. Actualmente, la principal amenaza para el búfalo de Mindoro es la falta de opciones que tienen estos animales a la hora de dispersarse y extender su rango de distribución, debido a la presión de las poblaciones humanas. La caza tradicional por parte de los indígenas locales supone un problema, incluso si el tamaraw no es un objetivo, ya que pueden caer presa de trampas dirigidas a otras especies. También la caza furtiva sigue amenazando hoy en día a esta especie.

El tamaraw está listado en el Apéndice I de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). La especie recibe protección total por parte del gobierno filipino. A pesar de ello, el programa para su cría en cautividad no ha tenido éxito. De los veintiún individuos capturados a principios de los años 80, tan sólo quedaban nueve en 1997. En 2015, un único ejemplar sobrevivía en cautividad. Una mala gestión del recinto que albergaba a estos animales ha sido la principal causa del fracaso de este programa. Es necesario realizar estudios adicionales para determinar si existen animales fuera de los tres núcleos de población conocidos.


Más información sobre el búfalo de Mindoro:

http://www.feu.edu.ph/manila/index.php/support-a-cause/tamaraw-times-two-by-2020/save-the-tamaraw/

https://www.youtube.com/watch?v=NHt3mS_ELGk

http://animaldiversity.org/accounts/Bubalus_mindorensis/

http://www.wildcattleconservation.org/SpeciesFactSheets/bubalus-mindorensis.htm

http://www.ultimateungulate.com/artiodactyla/bubalus_mindorensisfull.html

http://www.iucnredlist.org/details/full/3127/0

https://www.youtube.com/watch?v=AYWdnp1rKaU

https://www.youtube.com/watch?v=U9VIOMFt3rk

https://es.wikipedia.org/wiki/Bubalus_mindorensis

http://www.arkive.org/tamaraw/bubalus-mindorensis/


domingo, 30 de julio de 2017

El tiburón de Groenlandia

Conocido con el nombre científico de Somniosus microcephalus (Bloch & Schneider, 1801), el tiburón o tollo de Groenlandia (también llamado tiburón boreal) es una especie poco conocida por la ciencia y de la cual aún no se tienen muchos datos. Se trata de un tiburón elusivo y de gran tamaño que, opuestamente a la inmensa mayoría de tiburones, prefiere habitar las aguas frías del Ártico y del Atlántico Norte. Sus movimientos son lentos y su cuerpo es de apariencia tosca y pesada, por lo que a veces recibe el nombre de tiburón dormido o dormilón. Las aletas dorsales carecen de espinas y están muy reducidas en tamaño. Posee un hocico corto y redondeado. Para un tiburón de su tamaño, las hendiduras branquiales también son notablemente pequeñas y están situadas en la parte baja del lateral de la cabeza. La coloración del animal varía desde marrón hasta negro o gris, aunque frecuentemente aparecen en la piel líneas oscuras o manchas blancas. Sus ojos son pequeños, así como las aletas pectorales. Los dientes superiores son muy finos y puntiagudos, teniendo como función sujetar a la presa e introducirla en la boca. Por el contrario, los dientes inferiores son más anchos y cuadrados y su función es partir en pedazos el alimento.
Se trata de uno de los tiburones más grandes que existen, siendo solo un poco más pequeño que el tiburón blanco. Su tamaño máximo se estima en 640 cm (se piensa que pueden llegar a los 730 cm) aunque la mayoría de adultos miden entre 244 y 427 cm, siendo los machos en general algo más pequeños que las hembras. Su peso puede rondar los 400 kg, superando los individuos de mayor tamaño la tonelada.

Imagen de un tiburón de Groenlandia (fuente)

El área de distribución del tiburón de Groenlandia se extiende exclusivamente por regiones del Atlántico Norte y el Ártico, ya que en 2004 los científicos confirmaron que los avistamientos de los que se tiene constancia en el Atlántico Sur y el océano Antártico no son en realidad tiburones de Groenlandia, sino que se trata de su pariente el dormilón sureño, de aspecto muy similar al tollo groenlandés, pero perteneciente a una especie diferente.

Rango de distribución del tollo de Groenlandia

Durante los meses de invierno, estos tiburones se acercan a la costa en busca de aguas un poco más cálidas, pudiendo ser vistos en aguas someras de bahías y desembocaduras de ríos. En los meses de verano normalmente regresan a aguas más profundas, pudiendo ser encontrados a profundidades de entre 180 y 550 metros, aunque se sabe que frecuentan profundidades mayores. La máxima profundidad a la que han sido registrados fueron 2.200 metros en aguas costeras de Carolina del Norte (EEUU). Poseen mecanismos de adaptación que les permiten vivir a tan bajas temperaturas y tan elevadas profundidades. Sus tejidos contienen altas concentraciones de urea y de un compuesto llamado TMAO (N-óxido de trimetilamina). Ambos compuestos en conjunto actúan como un anticongelante y ayudan a regular la presión osmótica del tiburón. Además son capaces de hacer sus procesos vitales más lentos para adaptarse al frío extremo, aunque sin llegar a hibernar.
Las altas concentraciones de las citadas sustancias hacen que sus tejidos sean tóxicos para el ser humano. El consumo de la carne de uno de estos tiburones podría matar a una persona.




Se sabe que la dieta de estos tiburones abarca un amplio espectro de presas, incluyendo animales de gran tamaño. Aunque se cree que son principalmente carroñeros, también cazan activamente. Se alimentan de diversas especies de peces, como tiburones de menor tamaño, arenques o lenguados. Otras presas pueden ser aves marinas, calamares, crustáceos, varios tipos de moluscos...Frecuentemente son atraídos por el olor alrededor de los barcos de pesca y las estaciones balleneras. Incluso pueden cazar mamíferos marinos como focas o cetáceos. Se ha observado a algunos de estos tiburones tender emboscadas a renos y otros animales que caminaban cerca del borde de una plataforma de hielo. En el estómago de algunos individuos se han encontrado restos de alces, aves marinas, perros...¡Incluso osos polares!

En los ojos de muchos de estos tiburones se encuentra adherido un tipo de copépodo. La relación de estos crustáceos con los tiburones de Groenlandia no está del todo clara. Más que tratarse de parásitos, se piensa que los copépodos y los tiburones establecen una especie de relación simbiótica entre sí. Los copépodos se alimentarían de parte de los tejidos del ojo del tiburón, disminuyendo su capacidad visual hasta el punto de volverlos ciegos. Sin embargo, algunas observaciones indican que estos crustáceos son capaces de generar luz, es decir, son bioluminiscentes. La emisión de luz en las oscuras profundidades en las que se mueven estos animales atraería a las presas hacia el tiburón, que de esta manera conseguiría alimento más fácilmente.




Los tiburones de Groenlandia son posiblemente los vertebrados más longevos, desbancando de este récord a la ballena de Groenlandia, que puede vivir hasta 211 años. En un estudio liderado por Julius Nielsen, de la Universidad de Copenhague, y publicado en la revista Science en 2016, los científicos utilizaron un novedoso método para determinar la edad de 28 hembras de tiburón de Groenlandia capturadas entre 2010 y 2013.
En las lentes de los ojos de estos tiburones se encuentran proteínas que se van acumulando con el tiempo, mientras el tiburón se desarrolla en el vientre materno (son animales ovovivíparos). Los investigadores aplicaron la datación por radiocarbono para determinar la antigüedad de estas proteínas. Se vieron obligados a tener en cuenta un efecto colateral de las pruebas nucleares realizadas en los años 50: un aumento en los niveles de carbono-14 atmosféricos que incidieron en la cadena trófica del Atlántico Norte a principios de los años 60. Los dos tiburones más pequeños capturados tenían los niveles de carbono-14 más altos, sugiriendo que habían nacido después de principios de los 60. Otro tiburón había nacido a principios de los años 60 y los 25 restantes, antes de la citada década. Para determinar las edades de estos 25 tiburones, los científicos desarrollaron un modelo que combina los contenidos en carbono-14 con el ritmo de crecimiento de estos animales, el cual es muy lento (menos de 1 cm al año). De esta manera se estimó que el tiburón más grande capturado, una hembra de más de 5 metros, tenía una edad aproximada de 392 años, con un rango de posibles edades entre 272 y 512 años. Además, determinaron que las hembras de estos tiburones alcanzan la madurez sexual cuando llegan a los 4 metros de longitud, lo cual no sucede antes de los 150 años de edad.
Sin embargo, otros expertos cuestionan el método empleado por estos investigadores, ya que afirman que parte de las proteínas presentes en las lentes de los ojos de estos tiburones y por tanto el carbono-14 que contienen, podrían provenir de nutrientes tomados por la madre, lo cual añadiría incertidumbre a los cálculos.
No obstante, nadie pone en duda la gran longevidad de unos animales que según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) se encuentran bajo amenaza, debido sobre todo a que fueron capturados en el pasado por el aceite de su hígado.


Más información sobre el tiburón de Groenlandia:

http://www.iucnredlist.org/details/full/60213/0

https://en.wikipedia.org/wiki/Greenland_shark

http://dinoanimals.com/animals/greenland-shark-long-lived-shark/

http://sharkopedia.discovery.com/types-of-sharks/greenland-shark/#the-greenland-shark-an-icy-mystery

https://www.theguardian.com/environment/2016/aug/11/400-year-old-greenland-shark-is-the-oldest-vertebrate-animal?CMP=share_btn_tw

http://www.arkive.org/greenland-shark/somniosus-microcephalus/

https://oceanwide-expeditions.com/es/blog/8-facts-about-the-greenland-shark

http://www.bbc.com/news/science-environment-37047168

Documental sobre el tiburón de Groenlandia (en inglés)

El tiburón de Groenlandia en "Monstruos de río" (en inglés)



miércoles, 5 de julio de 2017

El rorcual de Omura

También conocido como rorcual común enano, el rorcual de Omura (Balaenoptera omurai) fue descrito como especie en el año 2003, lo que lo convierte en el noveno miembro de la familia de los rorcuales, junto al rorcual azul, el rorcual común, el rorcual norteño, el rorcual tropical, el rorcual de Bryde, el rorcual minke en sus dos variantes (común y antártico) y la yubarta o ballena jorobada. Antes del año 2003 era considerado una forma pigmea del rorcual de Bryde.

La descripción de la especie está basada en el análisis tanto de la morfología y anatomía como del ADN mitocondrial de nueve individuos. En 1976, fueron capturados en el Mar de Salomón, al suroeste del Pacífico, seis ejemplares, en los cuales se observaba un tamaño más pequeño de lo habitual para tratarse de rorcuales de Bryde maduros sexualmente. Dos años más tarde, otros dos individuos fueron capturados en las Islas Cocos-Keeling, a mitad de camino entre Australia y Sri Lanka. Al igual que los seis capturados en el Mar de Salomón, estos dos ejemplares pasaron prácticamente desapercibidos junto a las más de cien ballenas de Bryde capturadas al sur de la Isla de Java. Dos científicos japoneses, Shiro Wada y Kenichi Numachi, fueron los primeros en sugerir (en 1991) que los ocho especímenes capturados a finales de los años setenta no eran en realidad rorcuales de Bryde, sino que debían pertenecer a una especie aún no descrita por la ciencia. Llegaron a esta conclusión basándose tanto en análisis enzimáticos como en la comparación de características anatómicas. Sin embargo, las cosas no comenzarían a aclararse hasta 1998, fecha en la que fue examinado por el Dr. Yamada, del Museo Nacional de Ciencias de Tokio, el cadáver de una ballena que había colisionado con un barco pesquero japonés. Dicha ballena recordaba en su apariencia externa a los ejemplares capturados a finales de los años setenta. Como resultado del análisis y comparación de datos morfológicos, osteológicos y del ADN mitocondrial entre esta ballena y dos de los ejemplares capturados años atrás, Wada, Oishi y Yamada publicarían el 20 de Noviembre de 2003 un artículo en la revista Nature en el que harían la descripción del nuevo taxón, bautizándolo en honor al cetólogo japonés Hideo Omura. El holotipo utilizado para describir la nueva especie fue la hembra adulta de 11 metros de longitud que colisionó con un barco japonés y que quedó varada en la Isla de Tsunoshima, en el Mar del Japón, el 11 de Septiembre de 1998.
Algunos análisis genéticos, como los llevados a cabo por Yoshida y Kato en 1999, o LeDuc y Dizon en 2002, ayudaron a afianzar la clasificación del rorcual de Omura como una especie distinta del rorcual de Bryde y del rorcual común. Sin embargo, algunos organismos son cautelosos y prefieren seguir clasificando al rorcual de Omura como una variante de pequeño tamaño de la ballena de Bryde, aunque abiertos a revisar esta clasificación, como ocurre con la IWC (International Whaling Commission) o la tercera edición de la publicación de referencia Mammal Species of the World, alojada en la web del Departamento de Biología de la Universidad de Bucknell (Estados Unidos).

Imagen de un rorcual de Omura en Madagascar. Salvatore Cerchio / Woods Hole Oceanographic Institution.

El aspecto del rorcual de Omura recuerda en líneas generales al del rorcual común. De hecho, a veces es llamado rorcual común enano o pigmeo. Ambas especies coinciden en varias características, como la coloración asimétrica de la mandíbula inferior, que es blanca en el lado derecho y más oscura en el lado izquierdo, una cresta prominente en la parte superior de la cabeza, los márgenes blancos en las aletas pectorales o las marcas en forma de chevrón detrás de la cabeza, por citar solo las más destacadas. También tiene caracteres en común con el rorcual de Bryde, especialmente la forma de la aleta dorsal.

El color de los rorcuales de Omura es gris oscuro en la parte superior, mientras el tono de la parte inferior es gris claro o blanco. La cresta principal de la cabeza puede estar acompañada por crestas auxiliares. Poseen entre 80 y 90 surcos ventrales que se extienden más allá del ombligo.

Se trata de un rorcual de pequeño tamaño, tan solo las ballenas minke (común y antártica) son menores. La longitud de las hembras varía entre 10 y 11,5 metros y la de los machos aproximadamente entre 8 y 10 metros.

Ballena de Omura alimentándose junto a su cría cerca de las costas de Madagascar. Foto de S. Cerchio publicada por National Geographic Society.

El área de distribución del rorcual de Omura no es conocida con exactitud debido al escaso número de ejemplares de esta ballena de los que se tiene constancia. La localización en la que fue encontrado el ejemplar usado como holotipo para describir la especie (Mar del Japón) se sospecha que no es representativa de la distribución de estos animales. Se sabe de la presencia de individuos en el Mar de Bohol (Filipinas) mediante identificación genética. Seguramente se han capturado más ejemplares de los que se tiene constancia, como por ejemplo ocho individuos capturados en aguas al oeste de Australia entre 1958 y 1963 que fueron catalogados como rorcuales de Bryde a pesar de su pequeño tamaño (unos 11 metros), lo cual hace pensar que podría tratarse de rorcuales de Omura. Se piensa que su rango de distribución abarca las aguas subtropicales del Pacífico occidental y el Índico, extendiéndose por el norte hasta el sur de Japón. Es parcialmente simpátrica con el rorcual tropical y el rorcual de Bryde. Habita tanto aguas profundas como zonas costeras. No se conocen sus patrones de migración.

Mapa de distribución del rorcual de Omura

Tampoco se tienen apenas datos acerca de la dieta de estas ballenas, pero se cree que se pueden alimentar principalmente de eufausiáceos y peces. Debido a la escasez de datos acerca del número de efectivos que componen su población, la especie es catalogada por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como "Data deficient", es decir, sin datos suficientes para hacer una estimación. Se sabe que estas ballenas han sido cazadas en algunas zonas de su área de distribución, por ejemplo en Filipinas mediante caza artesanal, o perseguidas por balleneros japoneses.

En Noviembre de 2016 un dron captó imágenes de una ballena de Omura alimentándose en Raja Ampat (Indonesia):



Más información sobre Balaenoptera omurai:

http://www.omuraswhale.org/home#welcome

http://news.nationalgeographic.com/2016/02/160210-whales-rare-oceans-oceans-animals-diet/

http://us.whales.org/species-guide/omuras-whale

http://www.whalefacts.org/omuras-whale-facts/

https://en.wikipedia.org/wiki/Omura%27s_whale

http://www.iucnredlist.org/details/full/136623/0

http://us.whales.org/species-guide/omuras-whale

http://www.dailymail.co.uk/travel/travel_news/article-3297958/The-world-s-rarest-whale-Omura-captured-film-time.html


martes, 3 de enero de 2017

Loricifera, un nuevo phylum de invertebrados

Los loricíferos constituyen un filo de animales descrito en una fecha tan reciente como 1983. Se trata de animales diminutos (alrededor de la cuarta parte de un milímetro) que viven en los espacios existentes entre los granos de arena del fondo marino, a los que se adhieren fuertemente. La descripción original del filo está basada en ejemplares recolectados en la costa francesa, aunque parecen estar ampliamente distribuidos por el mundo.

La historia de los loricíferos comienza en 1961, cuando Robert P. Higgins, becario en el Museo Nacional de Historia Natural de Washington, predijo la existencia de unos diminutos animales aún desconocidos por la ciencia. En mayo de 1974, Higgins encontró un ejemplar de dichas criaturas, pero no fue capaz de reconocerlo, dando por hecho que se trataba de un estadio larvario de una especie de priapúlido. Un año después (1975), el zoólogo danés Reinhardt Mobjerg Kristensen, de la Universidad de Copenhague, encontraría un nuevo ejemplar, con la mala suerte de que el diminuto animal resultó destruido durante su preparación para ser observado mediante microscopio electrónico. Por fortuna, entre 1976 y 1979, el Dr. Kristensen descubrió algunas larvas de estos animales en la arena del fondo marino de la Bahía de Godhavn (oeste de Groenlandia), a una profundidad de poco más de 100 metros.

 Finalmente, en abril de 1982, descubriría un ejemplar adulto en un gran golpe de suerte, ya que sería un descubrimiento totalmente casual. Kristensen había obtenido una enorme muestra de grava del fondo marino a una profundidad de entre 25 y 30 metros mientras se encontraba realizando trabajo de campo en la Estación de Biología Marina de Roscoff (Francia). Al tratarse de su último día de estancia en el país galo antes de partir de nuevo hacia Dinamarca, Kristensen tenía prisa por examinar las diminutas criaturas que podían encontrarse entre las partículas de arena. Por este motivo, prefirió prescindir de las técnicas más sofisticadas para separar los animales de las partículas de grava, optando por un método mucho más sencillo y rápido: lavar las muestras de grava en agua dulce. Sin ser en aquel momento consciente de ello, el zoólogo danés había descubierto la manera ideal de separar a los loricíferos de las partículas de grava, ya que se cree que estos animales se adhieren con tanta fuerza al sustrato que no se pueden extraer con los métodos convencionales, lo cual posiblemente explica su descubrimiento tardío. Casi todos los loricíferos descubiertos hasta el momento se han recogido sumergiendo durante unos instantes la muestra bentónica en agua dulce. Esto provoca un choque osmótico en los animales, es decir, el cambio brusco en la concentración de sales hace que estos animales se desprendan de las partículas a las que están adheridos y puedan ser recolectados en las aguas circundantes. Entre los pequeños animales obtenidos con esta técnica por Kristensen, se encontraba un adulto de las criaturas predichas por Higgins en 1961, además de diferentes estadios larvarios. Poco después, serían encontrados loricíferos de diferentes especies en muestras arenosas de Groenlandia, usando este mismo método.

Imagen a microscopio de un loricífero (fuente)

Para estas fechas, Kristensen y Higgins ya habían oído hablar el uno del otro y de su interés en estos diminutos animales. Comenzaron a trabajar juntos, clasificando los ejemplares encontrados en las muestras que recogieron en años previos. Se dieron cuenta de que, a pesar de que todos estos animales mostraban caracteres generales similares, había diferencias suficientes entre ellos como para dividirlos en distintos subgrupos. En 1983, Kristensen nombró al nuevo phylum "Loricifera" y describió formalmente su primera especie, Nanaloricus mysticus, basándose en el ejemplar adulto recogido en Roscoff (Francia). Se trataba del tercer filo animal descrito en el siglo XX, después de los pogonóforos (1914) y de los gnatostomúlidos (1956). Mientras tanto, al tipo larvario básico de estos animales le fue concedido el nombre de "larva Higgins", en honor a Robert P. Higgins, quien fue el primero en predecir la existencia de estos invertebrados diminutos mucho antes de su descubrimiento oficial.
En 1986, ambos científicos (Higgins y Kristensen), describieron ocho nuevas especies de loricíferos en un único artículo científico, pertenecientes a los géneros Pliciloricus y Rugiloricus. En 1988, Kristensen describió la especie Pliciloricus hadalis, el primer loricífero recogido en arcilla roja a una profundidad de más de 8.000 metros, en el Pacífico oeste.
A finales de 2011 ya habían sido descritas 22 especies de loricíferos, clasificadas en 8 géneros diferentes, y se piensa que alrededor de un centenar más aún aguardan descripción científica.

Dos larvas Higgins pertenecientes a Nanaloricus mysticus vistas con microscopio electrónico de barrido. (C) Dr. Reinhardt M. Kristensen.

El nombre loricíferos significa "que lleva loriga". La loriga es una especie de coraza formada por placas, en el interior de la cual puede retraerse la parte anterior del cuerpo. El extremo anterior cónico del animal (introverto) lleva numerosas espinas curvas en su superficie lateral llamadas escálidas. La loriga, que encierra el abdomen, también posee espinas, aunque más pequeñas que las escálidas. Un tubo bucal conduce hacia la faringe bulbosa, y ésta se continúa con el intestino, que forma la mayor parte del tubo digestivo. El recto desemboca al exterior por un cono anal. Se alimentan probablemente de bacterias. El cerebro ocupa casi por completo el introverto. Las escálidas están inervadas por nervios procedentes tanto del cerebro como de ganglios nerviosos. Los sexos son separados y cada uno tiene un par de gónadas con un protonefridio (órgano excretor) asociado, que desembocará en el conducto urogenital. No se conocen muchos detalles de la reproducción.
La larva de Higgins se parece al adulto, pero carece de estiletes y de espinas. El introverto no se puede retraer en la loriga y posee un par de apéndices caudales o pies que se cree tienen función locomotora.

Anatomía de un loricífero adulto tipo (izquierda) y de la larva Higgins (fuente)

En el año 2010, fueron encontradas tres especies de loricíferos con una característica muy especial: son capaces de pasar toda su vida en un ambiente anóxico (carente de oxígeno). Hasta ese momento, se pensaba que esta era una forma de vida reservada exclusivamente a virus y algunos organismos unicelulares, como ciertos tipos de bacterias.
El científico italiano Roberto Danovaro, de la Universidad Politécnica de Marche (Ancona) y sus compañeros de investigación, recolectaron estos animales en un cañón submarino de la costa sur de Grecia, en el Mar Mediterráneo. Los diminutos animales miden menos de 1 mm de longitud y viven en sedimentos carentes de oxígeno a más de 3.000 metros de profundidad. A pesar de que algunos animales pluricelulares habían sido encontrados previamente en ambientes anóxicos, los científicos no tienen claro que dichos animales fuesen residentes permanentes en semejantes entornos. Sin embargo, estas tres especies de loricíferos parecen reproducirse y pasar toda su vida en los sedimentos anóxicos.
Los científicos han encontrado una adaptación que permite a estos seres diminutos vivir en esas condiciones. En lugar de mitocondrias, que dependen del oxígeno para producir energía, estos loricíferos poseen orgánulos llamados hidrogenosomas, capacitados para producir energía en ausencia de oxígeno, mediante la vía de la fermentación.
Este descubrimiento demuestra que los metazoos (animales pluricelulares) son capaces de ocupar nichos ecológicos que hasta ahora se creían reservados para otros tipos de seres vivos.

El zoólogo danés Kristensen no solo pasará a la historia de la zoología por haber descubierto los loricíferos, ya que posteriormente descubriría otros dos filos de invertebrados: los ciclióforos (1995) y los micrognatozoos (2000).



Algunos enlaces de interés:

http://vadebichos.blogspot.com.es/2017/05/loriciferos-anaerobios-tan-importantes.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Loricifera

https://www.revolvy.com/main/index.php?s=Loricifera

http://elmundodelabiologa.blogspot.com.es/2009/09/caracteristicas-principales-del-phylum.html

https://www.ecured.cu/Loric%C3%ADferos

http://www.naturalista.mx/taxa/151833-Loricifera

Los loricíferos en Encyclopedia of Life

http://www.earthlife.net/inverts/loricifera.html

http://www.nature.com/news/2010/100406/full/464825b.html

http://bmcbiol.biomedcentral.com/articles/10.1186/1741-7007-8-30

Filo Cicliophora

Filo Micrognathozoa