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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo" (Oscar Wilde). "Me he dedicado a investigar la vida y no sé por qué ni para qué existe" (Severo Ochoa).

sábado, 17 de mayo de 2014

La vaca marina de Steller

La vaca marina de Steller (Hydrodamalis gigas), Zimmermann, 1780, representa uno de los ejemplos mejor conocidos de exterminio de una especie a manos del ser humano. Sólo 27 años después del primer avistamiento de un ejemplar por Steller, la especie había sido llevada a la extinción (Forsten & Youngman, 1982).

Georg Wilhelm Steller era un naturalista, médico y explorador alemán que participó en la "segunda expedición a Kamchatka", dirigida por el danés Vitus Bering, quien ya había encabezado una primera expedición a la península rusa entre 1725 y 1730. Esta segunda expedición tenía como propósito cartografiar el extremo oriental de Siberia y encontrar un paso al este hacia América del Norte (de hecho, su logro más importante fue descubrir Alaska y las Islas Aleutianas). Sin embargo, las cosas no fueron en absoluto sencillas. En noviembre de 1741 el San Pedro, barco comandado por el propio Bering y entre cuya tripulación se encontraba Steller, naufragó frente a las costas de la actual Isla de Bering. El barco quedó hecho pedazos debido a las duras condiciones meteorológicas de la zona. En diciembre del mismo año Bering fallecería a causa del escorbuto. Los miembros de la tripulación se vieron obligados a pasar el invierno en la isla. Muchos de ellos acabarían perdiendo la vida. Al finalizar el invierno, los tripulantes que consiguieron sobrevivir, fueron capaces de construir una embarcación con los restos que quedaban del San Pedro. En dicha embarcación abandonaron finalmente la isla. De los 77 tripulantes iniciales del San Pedro, sólo 46 lograrían regresar a casa tras la expedición.

Durante los meses que Steller y los demás miembros de la expedición pasaron en la Isla de Bering descubrirían la existencia de la vaca marina. Steller consiguió recopilar abundante información acerca de los hábitos de esta especie, así como numerosas medidas de diferentes partes de su anatomía. Dichos datos serían publicados en la obra titulada "De bestiis marinis" (1751), escrita en latín. Además, Steller también descubrió en la citada isla una especie extinta de cormorán (Phalacrocorax perspicillatus).

Reconstrucción de la caza de una vaca marina de Steller. Ilustración de Carl Buell. Phenomena.nationalgeographic.com.

La carne de este animal, cuyo sabor fue frecuentemente descrito como similar al de la ternera, proporcionó a los miembros de la tripulación la energía necesaria para afrontar el reto de construir una embarcación en la que pudiesen regresar a casa, a pesar de que el primer ejemplar fue cazado por estos hombres tan sólo 6 semanas antes de escapar de la isla en agosto de 1742. De acuerdo con la información proporcionada por Steller, a partir de este momento numerosas embarcaciones se acercarían hasta la Isla de Bering y sus alrededores dando comienzo a una caza intensiva de la especie, de tal manera que, aunque no se sabe a ciencia cierta la fecha de su extinción, se apunta 1768 como el año en que el último espécimen fue abatido. Hydrodamalis era cazada principalmente como fuente de alimento. Según el propio Steller su carne era fácil de preparar. La grasa, de la cual se dijo que poseía un sabor parecido al aceite de almendras, era útil para cocinar y también como fuente de aceite para las lámparas. La leche se consumía directamente o bien se usaba para hacer mantequilla. La piel se usaba para fabricar zapatos, cinturones y para cubrir las embarcaciones.

Uno de los factores decisivos en la extinción de esta especie fue su carácter extremadamente tranquilo. De acuerdo con las observaciones de Steller, estos animales prácticamente no mostraban ningún tipo de reacción al contacto con el ser humano. Era fácil acercarse en un bote a una manada que se encontraba apaciblemente cerca de la orilla y arponear un individuo con una lanza. Después tan sólo había que esperar a que el animal muriese y arrastrar su cuerpo fuera del agua. La caza sin control unida a una baja tasa de reproducción apresuraron el declive de la especie. Anderson (1995), apunta a la caza intensiva de nutrias en las islas del Mar de Bering como otro de los factores contribuyentes a la extinción de la vaca marina. Según este autor, la falta de nutrias provocó que los erizos marinos redujeran drásticamente las comunidades de pastos marinos y algas, con lo que las vacas marinas habrían tenido un serio competidor por el alimento. Sin embargo, Turvey y colaboradores (2006), señalan que el ritmo de desaparición de la especie en la Isla de Bering indica que la caza en sí misma fue motivo más que suficiente para la extinción, sin necesidad de que hubieran intervenido otros factores de tipo ecológico. La vaca marina debió haber sufrido otro episodio de caza masiva hace entre 12.000 y 14.000 años a manos de las poblaciones aborígenes que se establecieron en las costas de Asia y Norte América (Anderson, 1995).

Sello postal con la imagen de la vaca marina de Steller. Extraído de: from-bedroom-to-study.blogspot.com.es.

Hydrodamalis gigas pertenecía al Orden zoológico de los Sirénidos, el cual está representado en la actualidad por cuatro especies (tres especies de manatí y el dugong). Al igual que los cetáceos (ballenas, delfines...) son animales completamente acuáticos, no abandonan el agua ni siquiera para dar a luz. Los Sirénidos actuales (a diferencia de la vaca marina de Steller) no toleran las aguas frías, encontrándose restringidos a aguas templadas-cálidas costeras, estuarios y ríos, en ecosistemas poco o nada contaminados y con grandes cantidades de vegetación marina, ya que son completamente herbívoros. Se trata de especies amenazadas de extinción debido a los impactos negativos causados por el aumento de la presencia humana en las costas.

La última población de la vaca marina de Steller habitó las aguas costeras cercanas a las islas del Mar de Bering, un pequeño grupo de islas frente a la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia. Sin embargo, los registros fósiles muestran que en tiempos prehistóricos su área de distribución abarcaba las costas de Japón y de Norteamérica, llegando hasta Baja California (México). Además de ser el único Sirénido de aguas frías, era el de mayor tamaño: alcanzaba casi 8 metros de longitud y su peso oscilaba desde 5.400 kg hasta más de 11.000 kg. La cabeza era desproporcionadamente pequeña en relación al resto del cuerpo. Era capaz de tolerar las bajas temperaturas gracias al grosor de su piel (unos 3 cm) y de la capa de grasa subyacente (unos 20 cm). Los pabellones auditivos eran diminutos, aunque se piensa que tenían buen oído debido al gran tamaño de los huesos del oído interno. Eran animales casi mudos, sólo emitían sonidos al subir a superficie a respirar o al ser heridos.

Steller tomando medidas de una vaca marina. Dibujo original de Stejneger. Biologicalmarginalia.tumblr.com.

Era un animal gregario y parece ser que las manadas incluían machos, hembras y juveniles, los cuales eran protegidos en el medio del grupo. Steller describió a algunos individuos acudiendo en ayuda de miembros de la manada que estaban siendo capturados. Las manadas solían congregarse en aguas someras cerca de la costa, a veces tan cerca que se podía acceder a los animales simplemente a pie. Algunas de estas manadas o individuos solitarios eran encontrados frecuentemente cerca de la desembocadura de ríos, por lo que se supone que no toleraban beber agua marina y necesitaban ingerir agua dulce. Se trataba de animales muy tranquilos que pasaban la mayor parte de su tiempo descansando y alimentándose. Parece ser que eran animales monógamos, estableciéndose lazos bastante fuertes entre la pareja. Según Steller, el apareamiento se producía principalmente al comienzo de la primavera. La mayoría de nacimientos tenían lugar al principio del otoño, aunque podían producirse en cualquier estación. La duración del periodo de gestación era superior a un año y sólo nacía una cría en cada parto. Su alimentación se basaba sobre todo en algas y pastos marinos. Carecían de dientes pero poseían placas queratinosas en las mandíbulas con las que molían el alimento. La población presente en el Mar de Bering puede haberse enfrentado a problemas de disponibilidad estacional de comida. Steller describió cómo los individuos perdían peso durante los meses de invierno, haciéndose visibles sus costillas y vértebras bajo la piel.

Esqueleto de vaca marina de Steller en el Museo Nacional de Historia Natural de París. FunkMonk / Wikimedia Commons / Encyclopedia of Life.

Se piensa que la población que fue descubierta por la tripulación del San Pedro estaba compuesta por entre 1.500 y 2.000 animales aproximadamente. A pesar de que, como ya se ha apuntado, suele señalarse 1768 como el año de la extinción de esta especie, hay quien afirma que unos diez años más tarde de esa fecha las vacas marinas eran aún capturadas para su consumo en la zona. Un naturalista polaco afirmó que el animal había sobrevivido en la Isla de Bering hasta 1830, mientras que algunos informes hablan de la caza de esta especie por nativos tanto en la Isla de Bering como en las Islas Aleutianas hasta mitad del siglo XIX. 
Una vaca marina de Steller fue supuestamente arrastrada hasta la orilla en el extremo norte del Golfo de Anadyr, Siberia, en 1910. A mediados del siglo XX un arponero afirmó haber visto regularmente cada mes de Julio durante varios años a estos animales no muy lejos de la Isla de Bering. En 1962 la tripulación de un ballenero ruso afirmó haber visto un grupo de vacas marinas, mientras que un pescador ruso afirma haber llegado a tocar a uno de estos animales en la Bahía de Anapkinskaya en el verano de 1976, pero por el testimonio se piensa que podría haberse tratado de un elefante marino extraviado. El esqueleto de una vaca marina de Steller fue supuestamente encontrado en una isla soviética en 1983.
Más recientemente se han producido otros supuestos avistamientos de este animal, como el que tuvo lugar en las costas del estado de Washington (Estados Unidos) en 2006 y que fue narrado por el Capitán Ron Malast.

Recientemente, los biólogos marinos Bret Weinstein y James Patton, de la Universidad de California, han señalado que los informes existentes sobre la presencia de la vaca marina de Steller en la costa noroeste de América del Norte, la costa noreste de Asia, el Océano Ártico y Groenlandia, hacen que deba ser tenida en cuenta la posible supervivencia de este animal o bien un pariente suyo hasta nuestros días.

Más información sobre la vaca marina de Steller:









Más información sobre George Wilhelm Steller:



*Nota:  “Este post participa en la XXX Edición del Carnaval de Biología que acoge Activa tu Neurona”.